
Dr. Roberto Betancourt A.
El Premio Nacional de Periodismo concedido a esta columna «Reflexiones desde la ciencia y la tecnología» trasciende el reconocimiento a su creador, dado que expresa una conversación indispensable que acerca el conocimiento científico a la vida de las personas y convierte hallazgos y nuevas preguntas en temas de interés. Es por ello que celebramos cuando el periodismo científico explica y acompaña.
Esta distinción halla un reflejo esclarecedor en las ediciones del Boletín de Percepción Pública de la Ciencia y la Tecnología en Venezuela, elaborado bienalmente por el Observatorio Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Oncti), que en 2026 revela que el 90 % de las personas manifiesta interés por estos temas y el 86 % considera entre importante o muy importante leer sobre ellos. Además, se muestra que la ciencia y la tecnología ocupan el primer lugar entre las noticias de mayor interés, con un 54 %. Estas cifras describen una demanda concreta en la que existe curiosidad y un público dispuesto a comprender mejor el mundo.
Entre esa disposición y la lectura frecuente existe una distancia que merece atención y en la que cobra sentido una columna como esta, ya que su continuidad permite traducir conceptos, ofrecer contexto y mostrar que la ciencia está presente en la salud, la alimentación, el ambiente, la producción, la prevención de riesgos y en todo lo que nos rodea. Cada entrega actúa como puente entre la evidencia especializada y una pregunta cotidiana.
Desde las crónicas sobre grandes descubrimientos hasta la labor de Arístides Bastidas, el periodismo científico venezolano ha difundido el conocimiento desde el ámbito académico hasta la plaza pública. Bastidas convirtió la explicación clara en una práctica ciudadana y demostró que el rigor puede convivir con la cercanía. La columna se incorpora a esa corriente ante desafíos actuales como la omnipresente inteligencia artificial, la transformación productiva, la educación y, por supuesto, la soberanía tecnológica.
El boletín mencionado indica que las redes sociales y los medios alternativos constituyen la principal vía de acceso a los desarrollos científicos y tecnológicos, con un 48 %. Así, surge una arquitectura complementaria donde la reflexión nace en la prensa, circula por las redes, se comenta en radio o televisión y conduce hacia las fuentes primarias más fidedignas. Podrás leer esta reflexión en la web del diario o en la edición impresa, pero también, y al mismo tiempo, a través de diversas redes sociales, en tu móvil, tableta u ordenador. La plataforma y el dispositivo te saludan a través de contenidos que pueden ayudarte a ser independiente y, al mismo tiempo, esclavizarte. El lector tiene la capacidad de decidir.
Ha de mencionarse que el premio reconoce una obra cumplida y abre una responsabilidad futura. Esta columna puede consolidarse como lugar de encuentro entre investigadores, instituciones, periodistas, docentes, estudiantes, comunidades y sectores productivos. También puede recoger inquietudes, explicar hallazgos venezolanos y ofrecer herramientas para distinguir entre evidencia, opinión y rumor.
Concluyo esta edición agradecido y lanzando una optimista advertencia: cuando una sociedad comprende cómo la investigación, el desarrollo y la innovación influyen en su día a día, aumenta su capacidad para decidir, participar y construir soluciones. Lejos estamos de ser espectadores, somos protagonistas. Esa es la contribución profunda de esta divulgación y su objetivo es hacer del conocimiento un bien compartido. El premio y los resultados de estudios como el boletín citado convergen en una certeza, Venezuela posee una audiencia que quiere saber más. Ahora corresponde cultivar esa curiosidad con claridad, constancia y confianza.
* El autor es Presidente del Observatorio Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación
@betancourt_phd
