La fragilidad impulsa una batalla perpetua
Dr. Roberto Betancourt A.

La fragilidad humana es una característica biológica y una condición existencial. La vulnerabilidad ante enfermedades, catástrofes naturales, accidentes, cambios climáticos o fallos fisiológicos constituye el trasfondo de nuestras búsquedas más profundas en ciencia y tecnología. Sin aceptar esta debilidad, la civilización ha utilizado un arsenal de estrategias intelectuales y técnicas que constituyen una respuesta organizada y, en muchos casos, exitosa ante la amenaza constante del colapso físico, social y ambiental.

Las vacunas representan uno de los ejemplos más emblemáticos de esta lucha y basta recordar los trabajos pioneros del creador de la vacuna contra la viruela por el inglés Edward Jenner en el siglo XVIII hasta la rápida creación de plataformas de ARN mensajero contra la COVID-19 en 2020, la biotecnología ha progresado hasta convertirse en una frontera de resistencia contra los patógenos que, en otras épocas, provocaban pandemias con millones de víctimas. El desarrollo de tecnologías genómicas, la edición genética CRISPR (se pronuncia «crisper») y la bioinformática aplicada a la farmacología personalizada amplían las capacidades para prevenir y corregir errores moleculares que podrían poner en peligro nuestra vida. La medicina ha dado un gran salto cualitativo y basta recordar que en este momento la comunidad científica desarrolla más de 250 terapias genéticas para enfermedades antes incurables.

Ahora bien, la lucha por la vida también se da a través de la ingeniería estructural con innovaciones en materia de sismorresistencia, incluyendo sistemas de aislamiento de base y disipadores de energía que han salvado miles de vidas en países con alta amenaza sísmica. Japón, pionero en estos desarrollos, ha demostrado cómo la investigación aplicada puede transformar la vulnerabilidad de las edificaciones en resiliencia. Asimismo, las tecnologías de alerta, como los de monitoreo hidroacústico del CTBTO (Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares), han sido fundamentales para asistir en la emisión de alertas de tsunamis y han protegido a poblaciones costeras enteras.

La inteligencia artificial (IA), que a menudo genera debates sobre sus implicaciones éticas, también se presenta como una aliada en la lucha contra la fragilidad humana. Según afirma la OMS, más del 60 % de las aplicaciones médicas basadas en IA han superado ya los estándares clínicos tradicionales en precisión diagnóstica.

Finalmente, el ingenio científico y tecnológico puede entenderse como una expresión dinámica del reconocimiento de la fragilidad, sin que esto suponga una victoria definitiva sobre ella. Entonces, el conocimiento, que surge de la toma de conciencia de nuestra vulnerabilidad, actúa como catalizador del desarrollo humano.

* El autor es Presidente del Observatorio Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación

@betancourt_phd
Fuente: https://ultimasnoticias.com.ve/opinion/la-fragilidad-impulsa-una-batalla-perpetua/