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15 de enero de 2021

Baja la participación de mujeres en ciencias, ¿exclusión social o elección propia?


La baja representación de mujeres en carreras de ciencias, tecnología, ingeniería y
matemáticas es una problemática estructural y multifactorial. La misma UNESCO identifica
factores a nivel individual, familiar, escolar y social, que influyen en las disparidades de género
en el desarrollo de profesiones.
En las últimas décadas se han realizado grandes esfuerzos nacionales e internacionales para
lograr una mayor participación de mujeres en carreras de ciencias, tecnología, ingeniería y
matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés).
La ONU reconoció desde mediados de los noventa los sesgos de género existentes en planes
y programas de estudio de ciencias, y la baja participación de las mujeres en estas áreas. Por
ello planteó aumentar el acceso de mujeres a las ciencias y la tecnología, como una de las
prioridades de la plataforma de acción de Beijing (1995) 1
Asimismo, la OCDE publicó una serie de recomendaciones para fomentar una mayor “equidad
de género en educación, empleo y emprendimiento”2. Entre ellas, facilitar que más mujeres
que estudian STEM continúen su vida laboral en profesiones STEM. Por su parte la UNESCO
desarrolló, entre 2015 y 2018, una iniciativa llamada “SAGA” para apoyar a países en la
reducción de las brechas de género en ciencia, tecnología e innovación. 3
Aun con estos esfuerzos, el porcentaje de mujeres en STEM sigue siendo significativamente
más bajo que el de hombres. En Estados Unidos, por ejemplo, únicamente el 29% de las
mujeres trabaja en estos campos, pese al aumento de la participación laboral de mujeres en
áreas de ciencias e ingenierías en los últimos veinte años. 4 Y el problema es aun más
profundo en ciertas áreas: solamente hay 16% de mujeres en ingenierías, 27% en ciencias de
la computación y matemáticas, y 29% en ciencias físicas.5
Las brechas entre hombres y mujeres aumentan a medida que avanzan en su trayectoria
académica y profesional. De acuerdo con Stoet y Geary, 6 el porcentaje de alumnas de 15
años con buen desempeño e interés en carreras en ciencias es más alto que el porcentaje de
mujeres que se gradúan en carreras STEM. Concluyen que hay una pérdida de talento
femenino entre la educación secundaria, la media superior y la superior.
La UNESCO también señala que la brecha de género se incrementa a medida que se avanza
entre los niveles de educación universitaria, en especial en la transición entre los estudios de
maestría y doctorado. La brecha llega a 40 puntos porcentuales de diferencia entre hombres y
mujeres dedicados a la investigación en estas áreas. 7
Otra transición donde se observa un abandono de talento femenino, de acuerdo con Cech y
Blair-Loy, es cuando las mujeres forman una familia.8 El 43% de las mujeres en profesiones
STEM abandona su carrera de tiempo completo una vez que tienen o adoptan a su primer hijo,
en contraste con el 23% de los hombres.
Pero también persisten retos mayúsculos para aquellas mujeres que permanecen en carreras
académicas en STEM. Rivera León y colegas señalan que, en Francia, las investigadoras en el
área de física tienen 16.3% menos probabilidades de acceder a promociones en universidades
y 6.3% menos en centros nacionales de investigación científica.9 Estos mismos autores indican
que existen grandes disparidades en México. Como muestra, señalan que en 2016 el 79% de
los integrantes de las comisiones dictaminadoras del Sistema Nacional de Investigadores en
las áreas de fisicomatemáticas, ciencias de la tierra, biotecnología y ciencias agropecuarias
eran hombres, el 93% en la de ingeniería y el 86% en el área transversal de tecnología.

La literatura que documenta y ofrece hipótesis sobre los factores asociados a estas brechas es
amplia y muestra que la baja representación de mujeres en carreras STEM es una
problemática estructural y multifactorial. La misma UNESCO identifica factores a nivel
individual, familiar, escolar y social, que influyen en las disparidades de género en el desarrollo
de profesiones STEM. 10
A nivel individual hay evidencia de que, aunque las mujeres tengan el mismo desempeño
académico en ciencias y en matemáticas, tienen por lo general menos confianza en sus
habilidades para desarrollarse en estas áreas.11 Algunos autores documentan la existencia de
estereotipos de género que se reproducen en diversos contextos y que se observan en edades
muy tempranas, los cuales proyectan a las mujeres carencia del talento requerido para las
profesiones de alto nivel intelectual.12
Respecto a factores familiares, diversas investigaciones en psicología demuestran la influencia
que tienen los padres en la generación de expectativas respecto al desempeño de niños y
niñas en ciencias.13 Según datos de la OCDE, el 35% de padres de familia espera que sus
hijos desarrollen una carrera en STEM, mientras que sólo el 13% espera lo mismo de sus
hijas.14
Entre los factores sociales hay evidencia de sesgos de género en las contrataciones, la
promoción y la evaluación del trabajo científico de las mujeres.15 Investigaciones recientes
identifican la gran paradoja de que países con un mayor desarrollo económico y equidad de
género (como Finlandia, Noruega y Suecia) tengan un menor porcentaje de mujeres graduadas
en carreras de STEM.16
El número limitado de mujeres que se gradúan en carreras de ciencia y tecnología en naciones
con mayor desarrollo e igualdad de género, y la pérdida de talento en etapas claves del
desarrollo profesional y familiar de las mujeres, son evidencia de los vacíos que hay en la
investigación en áreas fundamentales para el desarrollo de políticas, programas e
intervenciones mas focalizadas y efectivas. Es imperativo generar nuevas investigaciones
sobre estos temas, que vayan más allá del contraste en el desempeño entre hombre y mujeres
y de la identificación de disparidades, para concentrar el análisis en dinámicas y procesos
específicos que impactan la elección y el acceso a oportunidades de las mujeres en áreas
STEM y, en particular, en las áreas de tecnología e innovación, en diversos espacios familiares,
escolares y sociales.
La Red de Mujeres Unidas por la Educación (MUxED) surge como respuesta a la gran
necesidad de reforzar iniciativas que aborden las brechas de género en educación –en
particular en las áreas de STEM. El trabajo de nuestra red busca, entre otras cosas, promover
un mayor empoderamiento laboral y de ingresos para las mujeres. Por ello, en alianza con
Movimiento STEM, MUxED impulsa actualmente el desarrollo de una iniciativa nacional para
Educación STEM en México que abra más oportunidades profesionales para las mujeres en
estos campos.
* Eugenia Garduño (@eugeniagarduno) es integrante de MUxED, doctora y maestra en
Educación por la Universidad de Harvard y licenciada en Psicología por la Universidad
Iberoamericana. Sus actividades de investigación se han centrado en el uso de nuevas
tecnologías en educación, en especial, la evaluación de programas curriculares en
matemáticas y en ciencias. Actualmente es consultora independiente.
1. United Nations 1995. Declaración y Plataforma de Acción de Beijing. Declaración política
y documentos resultados de Beijing+5. Recuperado de aquí.
2. OECD, 2017. 2013 OECD Recommendation of the Council on Gender Equality in
Education, Employment and Entrepreneurship, OECD Publishing, Paris.
3. Obtenido de aquí.
4. National Science Board, National Science Foundation (2020). Science and Engineering
Indicators 2020: The State of U.S. Science and Engineering. NSB-2020-1. Alexandria,

VA.
5. Ibid.
6. Stoet G, Geary, D.C. (2018). The Gender-Equality Paradox in Science, Technology,
Engineering, and Mathematics Education. Psychological Science, Apr. 29(4), 581-593.
7. UNESCO (2017). Cracking the code: Girls’ and women’s education in science,
technology, engineering and mathematics (STEM). Paris: United Nations Educational,
Scientific and Cultural Organization.
8. Cech, E.A. y Blair-Loy, M. (2019). The changing career trajectories of new parents in
STEM. Proceedings of the National Academy of Sciences, Mar 2019, 116 (10), 4182-
4187.
9. Rivera León, L., Mairesse, J. y Cowan, R. (2017). Gender Gaps and Scientific
Productivity in Middle-Income Countries. Evidence from Mexico. IDB Working Paper
Series No IDB-WP-800.
10. UNESCO (2017). Cracking the code: Girls’ and women’s education in science,
technology, engineering and mathematics (STEM). Paris: United Nations Educational,
Scientific and Cultural Organization.
11. OECD (2019). PISA 2018 Results (Volume II): Where All Students Can Succeed, PISA,
OECD Publishing, Paris.
12. Leslie, Cimpian, Meyer y Freeland (2015). Expectations of brilliance underlie gender
distributions across academic disciplines. Science, 16 Jan 2015: Vol. 347, Issue 6219,
pp. 262-265.
13. Fredricks, J, y Eccles, J. (2002). Children’s Competence and Value Beliefs from
Childhood Through Adolescence: Growth Trajectories in Two Male-Sex-Typed Domains.
Developmental Psychology. 38. 519-33. 10.1037/0012-1649.38.4.519.
14. OECD (2015). The ABC of Gender Equality in Education: Aptitude, Behaviour,
Confidence, PISA, OECD Publishing.
15. Rivera León et al. (2017) y Moss-Racusin, C.A.; Dovidio, J.F.; Brescoll, V.L.; Graham,
M.J. y Handelsman, J. (2012). Faculty’s subtle gender biases favor male students.
Proceedings of the National Academy of Sciences, 109 (41) 16474-16479.
16. Stoet G, Geary, D.C. (2018). The Gender-Equality Paradox in Science, Technology,
Engineering, and Mathematics Education. Psychological Science, Apr. 29(4), 581-593.
Por: Eugenia Garduño
Fuente: Animal Político,

En: https://www.animalpolitico.com/pluma-purpura-repensar-la-educacion/baja-participacion-de-
mujeres-en-ciencias-exclusion-social-o-eleccion-propia/

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